El mejor seceratrio técnico del Recre, Pepe Rivera, junto al ex presidente Francisco Mendoza (Foto: J.L.Tenor)
A buenas horas. Kepa ya es historia en el Recre. El jugador que llegara hace dos años se ha convertido en el futbolista más caro de la historia del club si hacemos un regla de tres. Es decir, multiplicar y dividir los partidos jugados en relación a lo que ha cobrado. Saldría entorno a los 500 euros por minutos disputados. Bueno, sin olvidarme del uruguayo Danilo Peinado. Fue el fichaje de Kepa, el último legado de Alfonso Serrano, el anterior secretario técnico. Y es que desde la muerte de Pepe Rivera, el Recreativo no ha tenido un secretario técnico en condiciones. Todos han trabajado con buena voluntad, pero sólo me quedo con los aciertos del malogrado Pepe Rivera. Espero y deseo que el nuevo secretario técnico, Fernando Iturbe, acierte más que los anteriores, si bien su curriculum de haber entrenado sólo a los alevines del Atlético de Madrid, no sea un hecho que derive en sus muchos o pocos contactos a la hora de firmar.
Y es que el Recreativo se juega mucho de cara a la próxima temporada. Con un presupuesto más corto que el actual, sólo el acierto del secretario técnico será clave para poder hacer una temporada decente. A falta de una gran inversión, sólo sondear el mercado y buscar mirlos blancos pueden dar al equipo un salto de calidad de cara al futuro. La afición está algo alejada de la entidad y recuperarla sólo requiere de una buena clasificación. No hay campaña de marketing que pueda llevar al Colombino a más de diez mil personas. Nadie ha inventado nada aún para que el recreativismo actual se vuelque con el club y diez mil personas se hagan socios. Ya quisiéramos todos, pero eso es tan improbable como imposible. Insisto alto, claro y con contundencia, que para ver en el Colombino a diez mil personas, sólo lo puede logra una clasificación que coloque al Recreativo en los primeros lugares de la tabla. Para ello hay que colocar unas bases para tener un buen equipo que sea capaz de llevar gente al estadio.
Que el consejo de administración tanga voluntad en hacer una buna campaña de socios no lo dudo, entre otro orden de cosas porque se juegan su dinero. Pero el fútbol es diferente a cualquier otra empresa. Aquí, o el equipo está arriba o la gente no va al Colombino.
Sin duda alguna para que el equipo esté arriba hace falta un gran respaldo social que el club ha ido perdiendo con el paso del tiempo. De los 17.000 socios de hace cuatro años hemos pasado a unos 6.000. La línea descendente es preocupante, dado que en este verano el club podría alcanzar la cifra de socios más baja de la última década.
Clacificación y nada más que clasificación es lo necesario para volver a ver calor en el Colombino.
