Pablo Comas en el palco del Mini Estadi de Barcelona (Foto: J.L.Tenor)
El club se juega su futuro en estos días. Tras esperar y desear que el presidente saque el convenio adelante, el umbral de la espera es una impaciencia. Si así fuera como deseo, el futuro, al menos sin ser del todo despejado, si daría tranquilidad a los propietarios. Ya luego el balón dirá lo que tenga que decir cuando arranque la temporada. Los fichajes van llegando y los nombres no llaman la atención. Pero es lo que hay. El club y la situación por la que atraviesa el país, no permite dar más de lo que se puede ofrecer. El Recreativo de Huelva como mucho, ingresará esta temporada dos millones de euros entre televisión, publicidad y socios. No da más leche la vaca. Y si a ello hay que añadir que Hacienda espera para cobrar, digo que el club no puede dar a un jugador más de 60.000 euros al año.
Se ha acabado ya el cobrar en Segunda 400 euros como ocurría hace unos años. El sistema se ha caído y el futbol no es ajeno a ello.
La supervivencia del Decano depende del convenio al que haré referencia cada día porque los dueños del club saben que es vital. Al socio tal vez esto le traiga sin cuidado, dado que casi más se mira la prensa para ver qué nuevo jugador ha llegado, que si el club tendrá fumata blanca le día 18 de julio.
Desde este pulpito animo y aliento al presidente a que se deje la piel en este cometido.