Pablo Comas y Fernando Iturbe (Fotos: J.L.Tenor)
Si no lo saben, que imagino que sí, porque está en los medios, este fin de semana ha habido movida en el fútbol alevín. En el partido Recreativo Alevín-Siempre Alegre de La Palma, se formó el follón. No estoy de acuerdo en que los aficionados tengan que pagar una entrada por ver un partido de alevines. No justifico lo ocurrido y si lo reprocho, dado que si hay una taquilla hay que pagar aunque yo no esté de acuerdo con esa imposición. Sabía que esto podía ocurrir, como ocurrirá otros incidentes con el tema del cobro para ver partidos de la base. Conociendo, como conozco la idiosincrasia de mi ciudad, conociendo a los aficionados del Recre y mi club, no dudo en que las medidas en ámbito de cantera tomadas por el consejo, están alejando a los aficionados de la entidad. Respeto todas las medidas que pueda tomar el consejo de administración, por la elemental razón de que cada uno en su casa puede hacer lo que desee. Y a este punto y hora, los nuevos dueños del Recre lo son con un 75% de las acciones. Hasta ahí nada que objetar.
El club ha tomado la decisión de que los padres de los niños de la cantera deben ser socios si quieren ver los partidos de sus hijos. Además de abuelos tíos o hermanos. Si no son socios deben abonar una entrada. Respeto la decisión pero no la comparto.
La medida, insisto respetada y con el fin de recaudar, tiene un efecto negativo en pos de lograr hacer recreativismo. Uno que está en la calle y en los medios, recibe tantas y tantas quejas, que sé el sentir del recreativismo. Y desgraciadamente veo un distanciamiento cada día mayor entre aficionados cercanos a la cantera y el primer equipo.
Yo que me desgañito pidiendo a los aficionados que acudan al Estadio, me encuentro con personas que me reprochan tal petición al ver como los familiares de los jugadores de la cantera tienen que pagar para entrar en la ciudad deportiva.
Y la brecha no sólo la veo como se abre entre los aficionados del Recre, sino que también el cobrar a familiares de equipos que llegan de la provincia o capital en un partido de alevines, enfría las relaciones entre el Recre y estos clubes. Esto es de sentido común.
Como sugerencia y no como crítica, digo alto y claro al consejo de administración, que debe plantearse estos asuntos. El fin recaudatorio se convierte en un bumerán que daña los intereses del Recre. En definitiva, daña a la empresa dueña del Recreativo.
No es el camino. Sin acritud, y mirando por el bien del Recreativo para que esa brecha, ahora abierta con clubes de la provincia y padres de jugadores de la cantera se cierre definitivamente, los dueños del Recre deben analizar profundamente esta situación.