Sergi consuela a Pardo tras la expulsión (Foto: J.L.Tenor)
Si el equipo no mejora su sistema de contención, está condenado a sufrir. Porque no vale decir lo que decía Johan Cruyff: ‘si me meten tres yo meto cuatro’. No tiene el Recreativo un plantel como para mirar con superioridad al rival.
Ante el Sabadell el tratamiento que tuvo el partido desde el banquillo albiazul no fue el correcto. Cuando un equipo se queda con un jugador menos, hay que montar dos líneas de cuatro que jueguen todos muy juntos y un solo hombre arriba que pelee todo lo que le llegue. Si con un jugador menos juegan al toque en corto, el riesgo de perder balones en la zona de creación es constante. Y si a ello te enfrentas a un equipo que también quiere circular el balón, el problema aumenta.
El Recreativo tras la expulsión de Fernando Vega quiso jugar igual que con once y ahí la superioridad del rival fue absoluta. El medio campo debió ser reforzado y jugar con un doble pivote en paralelo con la gente de banda jugando por dentro. Es la lógica en fútbol cuando un equipo se queda con un jugador menos. Son esos partidos que sirven para pasar página. Son de esos encuentros que servirán a Sergi que el juego bonito no siempre te lleva a la efectividad. A todos nos gusta el toque, pero cuando ese toque te lleva a ser el tercer equipo más goleado de los 42 de la Liga, eso merece cuanto menos que se reflexione para hacer del Recreativo un equipo menos vulnerable.
Los equipos nos conocen. Sólo los dos filiales a los que el Recreativo ha ganado no han ejecutado esa presión asfixiante que pone de los nervios al equipo de Sergi.