Sergi dirigiendo al Recre en Guadalajara (Foto: J.L.Tenor)
Y lo que no pertenece a la subjetividad sino a la objetividad, es la formar de jugar del Decano que le ha colocado como el segundo equipo más goleado de la categoría. Los rivales ya conocen como juega el Recre y en ello debe estar el técnico muy pendiente. Saber que hacer en función de lo que el rival proponga debe ser una solución inmediata para que el Recreativo deje de ser un equipo vulnerable. Con catorces jornadas ya jugadas, aún no hay un once ni una sola jugada de estrategia. Sergi está pagando la novatada de no haber entrenado nunca en el fútbol profesional. Y mucho más está demostrando no conocer para nada la categoría. Es lógico y merece un margen de confianza. Su falta de experiencia hace que esté aún con pájaros en la cabeza de querer emular el juego de su ex equipo. Algo tan imposible como improbable.
El tiempo es necesario para la rectificación y en ello debe trazar su trabajo. No es que el Recreativo tenga una plantilla para salirse de la tabla, pero si que tiene un plantel para no pasar apuros. Únicamente hay que saber colocar a cada uno en su lugar en un sistema que haga un equipo sólido al que le sea muy complicado marcarle goles.
Y sobre todo debe tener Sergi a sus catorce jugadores elegidos para la titularidad. Que un jugador pase de la grada a la titularidad es muy difícil de entender. Y sobre todo si esos cambios se hacen en defensa. La línea de cuatro en defensa es la zona más intocable de los equipos. Y si me apuran los dos centrales elegidos deben jugar cada uno en torno a los 40 partidos. Esas oscilaciones en el centro de la zaga están pasando una alta factura. En fin, que son tantas cosas que analizar que el tiempo seguirá ofreciéndonos argumentos. Pero hoy por hoy debemos dar un margen de confianza al técnico debido a su inexperiencia. El tiempo le hará conocer mejor la categoría y en función de ello rectificar muchas cosas y ensayar otras.