Fernando Iturbe y Sergio Barjuan (Foto: J.LTenor)
Se han
cumplido tres meses y medio meses desde el comienzo de la competición y ni la
prensa ni los aficionados han podido ver ni un solo entrenamiento del equipo.
Es la primera vez que ocurre esto en los 123 años de historia del club. La respetada
pero no compartida decisión de Sergi Barjuan de no permitir a nadie ver los
entrenamientos, mantiene asilado a los compañeros de prensa. El enfado es monumental.
Y no sólo de los periodistas, sino también de los aficionados a los que les gustaría
de vez en cuando ver las evoluciones de sus jugadores durante la semana. Este
encarcelamiento en el que vuelvo a insistir, respeto pero no comparto, lleva el
propósito de intenciones de no desvelar las cartas al rival. Pero de poco ha
servido, porque el Recreativo a la jornada número catorce no puede esconder ni
una sola jugada de estrategia porque no la tiene. Esconder a sus jugadores
durante el trabajo semanal, lleva la intención de no enseñar el cómo jugar el
domingo, si bien esto lo sabe hasta un entrenador de solteros contra casados. Cualquier
persona con mínimas nociones de fútbol, sabe cómo cortocircuitar al Recreativo.
Por mucho
que Sergi cierre las puertas, es público y notorio el juego que desarrolla el
Recreativo. Una presión arriba y taparle los pasillos interiores es suficiente
para abortar su fútbol. Porque el equipo no tiene centros por bandas ni los laterales
tienen la virtud de desdoblar para poner continuos centros en busca de un
desaprovechado Brozek.
La respetada
decisión de Sergi tiene a todo el mundo de uñas e incluso esta decisión no es
compartida dentro del club por alguno de sus colaboradores y gente que le
rodean.
Huelva no
es Barcelona ni el Recreativo es el Barça. Si hoy, mañana o dentro de un
tiempo, Sergi reflexiona y acerca al equipo a los medios y a los aficionados,
habrá ganado mucho.
Y a todo
esto, los entrenamientos encarcelados siguen su marcha en esta semana. La idea
es la de mejorar ostensiblemente de cara al partido ante la Ponferradina. Que
toca ganar es obvio. Un nuevo traspié si que sembraría dudas en la grada y en
el plantel. Veremos muchos cambios respecto a hace unos días en Guadalajara.
Tantos, que yo creo que incluso podrían ser hasta cinco jugadores nuevos los que
entren en el once. Por el contrario, creo que habrá algún damnificado tras el
naufragio en el Pedro Escartín. Es decir, que titulares de hace unos días serán
castigados con la grada. Tiempo al tiempo.
