La desesperación de Sergi (Foto: J.L.Tenor)
Otra vez la historia se repite. El Recre
cae ante un rival que está en zona de descenso. Ya ocurrió con el Racing, Guadalajara,
Huesca y ahora Mirandés. Y es que los siete primero minutos condenaron al
Decano a la derrota. El equipo salió sin estar concentrado y dos zarpazos
fueron suficientes para poner el partido demasiado enrevesado.
Aún así, el gol de Matamala al final de la
primera parte, daba esperanza de lograr al menos no sucumbir. Pero cuando en la
primera mitad se tira una sola vez entre los tres palos, difícil es la
remontada.
El equipo da un paso adelante y otro
hacia atrás en cada jornada. No acaba de entrar de lleno en la liguilla de
ascenso y haciendo la goma no acabará de hacerlo. Tal vez no haya equipo para
más y la posición clasificatoria rondará la octava o la decimotercera plaza.
Yo al menos a este punto y hora no veo
una plantilla como para subir posiciones clasificatorias. Y menos jugando como
está jugando fuera de Huelva. La actitud del jugador es buena, pero la
capacidad para ser uno de los grandes aspirantes a mi no me la ha demostrado, a
excepción del partido de Córdoba.
Este Recre debe mantener viva la llama
de la liguilla aunque al final se quede fuera. No quiero ni pensar que se aleje
de sexto clasificado en una diferencia de diez puntos y se quede en zona de
nadie. Si llegamos a marzo en esa situación, mucho me temo que al Colombino no
irán ni los recogepelotas. Porque el fútbol es clasificación. Cuando el aficionado
ve que nada se juega ni por arriba ni por abajo, deserta.
Es una dinámica peligrosa en la que no
me gustaría ver al Recreativo.